¿Deben los gobiernos meter mano a los blogs? ¿Es necesaria una Ley que regule su ejercicio? En Estados Unidos ya han tomado partida y la respuesta es sí. Hoy he leído en el Navegante (cada día más escondido en la web de El Mundo) que "la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ha aprobado una directiva que impondrá multas de hasta 11.000 dólares a aquellos autores de blogs que no informen de su relación con anunciantes". Hablemos claro. No creo en la objetividad del periodismo (lo dije). Es hipócrita. Cualquier medio de comunicación tiene un punto de vista particular y concreto. Desde el mismo momento en que un cámara recoge una imagen se está acotando, delimitando la visión del "mundo" y decidiendo lo que es y lo que no es noticia. Para que exista "objetividad", exigiría a los medios de comunicación transparencia. Les obligaría a mojarse. Porque los ciudadanos tienen derecho a saber quién les está informando. Excepto que tengas curiosidad por saber lo que hay detrás, casi nadie (y es triste) se plantea este tipo de cuestiones. Y no me refiero al debate "es que El Mundo son del PP y El País del PSOE". Consumimos contenidos, los digerimos, sin ir más allá.
Esta opinión (personal) la trasladaría al mundo del blog (con matices). Por supuesto que hay gente independiente que cuenta lo que le parece y según le viene en gana (posiblemente la gran mayoría). Pero también hay blogs con intereses, partidistas, y que tienen establecidas relaciones "invisibles" con marcas comerciales. ¿Cuál es el escenario? Compañias que envían productos para que los testeen blogueros. Blogueros que prueban esos productos y después hablan (libremente) de ellos en su blog. Internautas que leen la opinión del bloguero en relación a dicho producto. Hasta aquí es sencillo de entender, pero la trama se complica.
Veamos un ejemplo. Soy lector (desde hace años) del blog de tecnología Tu Experto. Incluso en ocasiones he colaborado con ellos (y con otros blogs). Desde la agencia de comunicación (donde trabajaba) les facilitábamos gadgets (de una marca concreta) para que los probaran. ¿Qué había detrás? El interés de una empresa que deseaba que sus productos aparecieran en Tu Experto, ya que son considerados prescriptores para el público objetivo de dicha compañía. Es más, posiblemente la presencia y las opiniones vertidas en el blog podrían incidir en una deción de compra (palabras extraídas de una conversación con un director de marketing).
Demos otro paso más. Tu Experto tiene publicidad. Casi siempre del mismo anunciante (o al menos yo encuentro siempre a los mismos), ACER. Sigamos. Tu Experto tiene una sección titulada Guía de Compras (que nos remite a un lugar llamado Tus Equipos). En esta sección nos dan consejos, por ejemplo, para comprar un netbook. Curiosamente, y aunque aparecen mencionados equipos de diferentes marcas, te quedas con la sensación de que los netbooks de ACER son los recomendados (ojo, es mi sensación nada objetiva). ¿Casualidad? ¿Simple afinidad con la marca? ¿Acuerdo entre Tu Experto y ACER para la redacción de contenido editorial dirigido a destacar los productos de una marca? ¿O es que realmente ACER son los mejores?
Que cada uno saque sus conclusiones. En Estados Unidos ya las han sacado y han decidido que este tipo de actividades, como la de Tu Experto, serían ilegales si no se menciona "LO QUE HAY DETRÁS". ¿Se está limitando la libertad de expresión o se está obligando a los blogs a que sean transparentes? ¿Tú qué opinas? Lo único que tengo claro es que la línea que diferencia el mundo blog del mundo de los medios de comunicación (tradicionales) está muy difusa. Espero que se hable de estos temas en el EBE (Evento Blgo España) y FICOD (Foro Internacional de Contenidos Digitales). Me voy a leer Tu Experto.
¿Es mi impresión o Twitter ha iniciado su caída? Me explico. No os rasguéis las vestiduras (esta expresión huele rancia). Ya sé que el número de usuarios va en aumento. Que al fin se puede usar en el móvil. Que tiene una nueva inyección económica proveniente de un grupo de inversores. Pero últimamente tengo la sensación de "hasta aquí hemos sido capaces de sorprenderte, Diego".
Supongo que forma parte de un proceso natural. El efecto "novedad" se ha disuelto. El dinamismo que en sí mismo posee, y que es tan efectivo, termina por resultar estático cuando no encuentras ninguna variante. Si a esto le sumamos el desconcierto que producen ciertos contenidos, el desánimo va en aumento. Me da la sensación de que no soy el único, porque se ha bajado el nivel de grandes tweets. Lo diré en clave estadística: Hace tiempo 1 de cada 10 tweets que leía era un descubrimiento. Hoy lo es 1 de cada 100. Esto me hace pensar que hay una pérdida de interés también en el que escribe, retuitea o sindica contenidos. ¿Me equivoco? ¿No os pasa lo mismo?
Quizá debería haber empezado esta discusión (conmigo mismo) indicando que Twitter me apasiona. Aquel que haya leído Lo cierto es que sabrá a qué me refiero. También lo defenderé como herramienta imprescindible de comunicación (para determinados objetivos estratégicos) y diálogo (con segmentos de público concretos). Además, me excita la idea de pensar que aún hay terreno sin explorar en Twitter, mejor dicho, terreno que aún no ha sido definido plenamente, como por ejemplo la medición (cuantitativa y cualitativa). Hay muchas cosas por hacer. Pero Twitter (a nivel usuario) deja de sorprenderme. Y seguro que no soy el único.
Un poco de contrazapping (término que no aparece en la Wikipedia) para empezar. Cinco minutos de publicidad dan para mucho. Aparece la cuenta atrás de un reloj (¿hasta cuándo durará esta moda del contador?) que dice "te quedan 4 mintos y 59 segundos para volver a sentarte delante del televisor" . Vas al baño. Pones en el micro unas palomitas (¿por qué siempre queda tanto maiz sin hacer?). Vuelves al sofá. Se apodera de ti la ansiedad y abrasas tu lengua con una palomita ardiente. Vuelves a buscar la postura frente a la tele. Presencias la batalla de marcas blancas contra marcas (las de "toda" la vida). Botes, tetrabricks, envases que se desnudan hasta quedarse en "blanco" y un claim: Si pagas más es porque quieres. Botes, tetrabricks, envases que se visten de pies a cabeza y un claim: Danone no fabrica para otras marcas. Son muchos los ejemplos y tan evidentes que parecen de manual. ¿Quién ganará la batalla? El precio (y esperemos que el bolsillo).
Cambiemos de escenario pero sin perder de vista el lema de hoy: "...no fabrica para otras marcas". Hablemos de los medios sociales. ¿Es lícito que un pseudo-community manager postee con nick y personalidad falsos en favor de los intereses de una compañía? En el entorno 2.0 deberíamos acabar con ciertas prácticas, como el posting encubierto. Son los profesionales, gurús, expertos o aprendices los que deberían dar el paso y decir "no fabrico post para otras marcas".
Internet no es verdadero, de echo es terreno ideal para la metira y los organismos bipolares. Pero la responsabilidad no es de la red, sino de las personas que forman parte de ella y la construyen. Me viene a la cabeza otro debate. ¿Las redes sociales son peligrosas, violentas, nocivas? No. Lo son las personas que hay detrás de una identidad. El problema no radica en los medios sociales sino en la sociedad misma. Y la clave es la educación. Si desde niños nos enseñaran a entender (y ver con curiosidad) los contenidos de los medios de comunicación y los medios sociales otro gallo cantaría.
Por cierto, ayer Risto Mejide apuntó algo muy intenresante en su programa G-20: Cuidadito con internet. Igual que hay tele-basura también hay internet-basura. Os dejo pensando en ello. Volvemos en 4:59 segundos.
Me gustan las noticias. Sobre todo, me gusta jugar, curiosear y preguntar ¿quién estará detrás? ¿Cómo construyeron la noticia? ¿Qué ideas triunfan en las redacciones y por qué? Antes de proseguir. Sí, las noticias se construyen (al menos, muchas de ellas). Hay gente detrás, que ni siquiera trabaja en la propia redacción del medio de comunicación que las difunde. Los "autores" son departamentos de comunicación de compañías (grandes y pequeñas) y agencias de comunicación. Pelean por conseguir un minuto de gloria en los informativos (y en la prensa). Sueñan con ver a Matías Prats dando paso a una noticia relacionada con su empresa, producto, campaña o sector. Son inventores de noticias que ofrecen contenidos a los periodistas. Entre todos se forma un apasionante circo de la comunicación.
Pero, ¿de dónde salen esas grandes ideas? ¿Cómo se consigue la llave para abrir la puerta de los medios de comunicación? ¿Qué debo hacer para ser noticia y dar la vuelta al mundo? Hoy me gustaría hablar de un caso concreto. Vi la noticia y me llamó poderosamente la atención (siempre quise decir "poderosamente"). Sobre todo por un motivo: Lo que podía haber significado un problema (de comunicación) se convirtió en un arma de difusión. La noticia dio la vuelta al mundo. Os cuento el caso.
La banda británica MUSE se encontraba en Italia de promoción, concediendo entrevistas y hablando de su nuevo disco, "The Resistance". En su visita a la RAI DUE, la cadena de televisión les ofreció interpretar una canción en playback. El grupo se negó (a medias. Sigue leyendo). Sí hubo playback, pero a su manera (reivindicativa). ¿Quieres a los MUSE haciendo playback en tu programa? Pues los vas a tener. Subieron al escenario del plató de televisión y comenzó a sonar la canción. Allí estaban MUSE haciendo playback: el cantante en la batería, el batería haciendo las veces de cantante y el bajista en el papel de guitarra. Cambiaron sus papeles, mofándose con ironía del playback, del programa y de una presentadora que ni siquiera se dio cuenta del engaño.
No soy capaz de describir el estilo de Matt Bellamy (habitualmente cantante de MUSE) aporreando la batería, haciendo aspavientos y señalando con las baquetas a la cámara. El circo del rock. Y Dominic, el batería del grupo metido a cantante, que posaba y hacía suya la voz de Matt con media sonrisa en la cara (si hubiera podido, estoy convencido de que habría estallado de risa). Para colmo, al terminar la actuación, la presentadora hizo las preguntas de rigor al supuesto cantante y frontman de MUSE, mientras éste se mordía la lengua y no dejaba de citar a su compañero, Matt "el batería".
Pues bien. La noticia ha dado la vuelta al mundo. Y el video ya lo han visto millones de personas. El titular podría haber sido otro: "MUSE se niega a hacer playback en Italia", "Polémica, a MUSE se le sube la fama a la cabeza", "MUSE son unos caprichosos". Pero no. Supieron darle la vuelta, con humor (algo que siempre ayuda para conseguir viralidad). Y la nueva canción no deja de sonar. ¿Fue premeditado? ¿Una estudiada maniobra de marketing? Fuera como fuera, lograron una noticia de alcance mundial. Voy a ver otra vez el video. Y otro día hablamos más de aquello de inventar noticias.
Han pasado los años. Recuerdo que era estudiante. Mientras me sentaba delante de un libro sonaba la radio. Y así cada tarde-noche. Parte de ese tiempo "en las ondas" lo pasaba frente a La Gramola de M80 Radio. La gente enviaba cartas (en papel) y dejaba mensajes en un contestador telefónico. Pedían canciones. Cada petición venía acompañada del sonido de una moneda (cayendo al vacío) y un mensaje: "Bienvenido a La Gramola. Esta es tu elección".
Quién me iba a decir que el conductor de aquel programa, el periodista Joaquín Guzmán, iba abrirme la puerta aquella tarde en las oficinas de Rockola.fm (la radio online). Y que hoy estaría formando parte de este apasionante proyecto de música en stremaning a través de internet.
Me explico. Después de 6 años trabajando en la agencia de comunicación y relaciones públicas Best Relations, estoy de mudanza (laboral). Apenas llevo 24 horas como Director de Comunicación de Rockola.fm. Son mis primeros pasos en esta radio online (ojo, que además de radio organiza conciertos, entrevistas, tiene un importante apartado de comunidad y red social). Ya os iré contando. Hoy sólo quería compartir el secreto con vosotros. Agradecer a mis excompañeros la confianza que tuvieron en mi durante estos años (en los que construímos tantas noticias). Y a seguir creciendo. El nuevo reto se llama: www.rockola.fm
Sentí un colapso interior. Después vino la incomprensión. Los recuerdos. Hay ciertos símbolos que permanecen inmortales en mi memoria. Me cuesta creer que van desapareciendo todos.
Me explico. Esta semana volví al Cine Avenida de la Gran Vía madrileña. Mejor dicho, lo que queda de él. En su lugar han abierto una tienda HM que acaba de ser inaugurada. Para lograr tal despropósito fue necesaria una "recalificación" del espacio (decisión política triste). ¿Cómo es posible que un espacio cultural pueda convertirse en centro comercial? No, si al final será cierto que en Madrid la cultura está en venta.
Lo único que queda del cine es un patio de butacas sin butacas (bueno, había perchas) y el cartel de Sala 1, un homenaje (insultante) al pasado. Ni limpiabotas en la puerta. Ni cartelera. Ni taquilla. Ni películas. Ni palomitas. Me cuesta digerirlo. Y no es la primera vez.
Tengo el síndrome de los Hermanos Alcázar. Para los que no sepan a qué me refiero: Hace unos años se cerró la mítica tienda de discos Madrid Rock. También en la Gran Vía. A pocos metros del (ex) Cine Avenida. En la misma acera (debe estar maldita). En su lugar se abrió otra tienda de ropa. Muchos quedaron "tocados" por el cerrojado. No lo superaron. Y decidieron quedarse allí a vivir, en la puerta de lo que había sido un paraíso llamado Madrid Rock. Todavía hoy puedes encontrarles allí. Son los Hermanos Alcazar, dos heavys de toda la vida. Residen en la puerta, como esperando a que algún día vuelvan abrir su tienda de discos.
Así, año a año, nos quedamos sin cine, sin música (por no hablar de la política de cierre de salas de conciertos), sin cultura y sin memoria. Sé que todo esto no tiene mucho que ver con televisión, ni medios sociales. Pero Madrid habla, los acontecimientos hacen que la ciudad comunique. Y el mensaje que me llega es que no hay lugar para la cultura (popular) en Madrid, al menos en la Gran Vía, una Gran Vía "despoblada" que sólo he visto "limpia" una vez, el día que nos visitó el Comité Olímpico Internacional para valorar la ciudad y la candidatura olímpica. Triste.
Ayer me di cuenta. Quizá me he perdido grandes conversaciones a lo largo de estos años. Me refiero a esas charlas breves que tienen lugar en los eventos. Te empeñas en centrar tu atención en cámaras y redactores, y apenas te das cuenta del personaje que tienes al lado.
¿Por qué digo esto? Porque justo ayer me topé con un tipo curioso, tapado, a la sombra de la entrevistadora (y el cámara). El tercero en discordia era el técnico de sonido. Le brillaban los ojos. Era una de esas personas que transmiten pasión por la profesión, por la comunicación, por la televisión (y los seres que viven de ella).
Y que conste que hablamos poco, pero daba gusto escucharle. Entre otras cosas porque la charla nos llevó incluso a reflexionar sobre el papel que desempeñan los presentadores de programas como Madrid Directo. Sin ir más lejos, comentaba:
"Fíjate cómo funciona el asunto. Dan una noticia, un reportaje, conectan en directo. Por ejemplo, se meten en la cocina de un restaurante para hablar de recetas. Muestran cómo cocinar un plato estupendo. Lo hacen en tiempo record. Lo prueban, lo catan mientras se despiden. Y en cuestión de segundos se produce la desconexión. Nadie se entera de nada, mucho menos de la receta. Porque la protagonista de esta historia no es la noticia, ni la receta. Todo el protagonismo recae sobre el periodista. Él es la noticia, por su forma de hacer las cosas y contarlas. Importa menos el contenido que la persona que nos cuenta las historias."
¿Es positivo? ¿Negativo? Ni lo uno, ni lo otro. Simplemente llegamos a una conclusión: dependerá del tipo de programa del que estemos hablando. En el caso de Telemadrid, la dirección del programa Madrid Directo ha decidido emprender un nuevo rumbo y centrarse en los contenidos, en las noticias y en contar historias. "Los periodistas van a poner más la alcachofa y menos la cara".
¿Decisión acertada? Quién sabe. Lo que sí os puedo asegurar es que no fue tomada a la ligera. ¿Sabías que hay espectadores fieles a un programa que cambian de canal cuando entra en antena un periodista que no les "cae" bien? Ese fue otro de los secretos que ayer me trasladó. Chascarrillos para pensar un rato, ¿no? Por cierto, gracias a este personaje por contarme su "secreto" y dejarme compartirlo hoy con vosotros en Lo Cierto es que.
Siempre lo he dicho. Para poder criticar un disco o un grupo, antes hay que escucharlo. Con los contenidos de televisión me ocurre lo mismo. Es fácil enjuiciar sin ver. Además, los programas de telebasura nos lo ponen a huevo. Pero insisto, me gusta conocer su funcionamiento, sus puntos débiles (y sus fortalezas), antes de formar mi opinión al respecto. Y para eso hay que encender el televisor y ver.
Este discurso no es más que una excusa para decir abiertamente que este verano he visto Sálvame, ese programa de Telecinco presentado por Jorge Javier Vázquez, que comparte cartel con personajes de la talla de Belén Esteban (prefiero obviar el enlace aunque eso me reste la posibilidad de aparecer más arriba en Google). Y os puedo asegurar que algo he aprendido de la experiencia.
Hay un fenómeno televisivo que me llama poderosamente la atención. Transurre el programa con su crónica social, discusiones desgastadas, efímeras, polémicas amarillentas. Y de repente, suena un móvil. Los contertulios descuelgan una y otra vez su teléfono para hablar con el exterior. El presentador interrumpe la dinámica del programa y dice, "atención que Karmele Marchante ha recibido una llamada de su abogado", "Ojo que Lydia Lozano está al otro lado del teléfono con fulanito de tal recibiendo amenazas".
En el cine (ese que está en peligro de extinción, y sino que se lo digan a la "despoblada" Gran Vía madrileña), ocurre lo contrario. Nos invitan a desconectar el móvil antes de que comience la película. Pero ¿qué le ocurre a Sálvame? ¿Se debe a falta de educación? ¿Quizá quieren abrir el programa al mundo exterior de las noticias (faranduleras), en un intento por ir más allá del plató? ¿Es una forma premeditada de crear nuevos canales de polémica en vivo? ¿Una fórmula para generar dinamismo y expectacion?
Estoy seguro de que es premeditado. También estoy convencido de que la dirección del programa busca la cercanía y "recrear" situaciones de la vida real ¿quién no ha interrumpido una conversación por una llamada inesperada? La diferencia es que aquí esa llamada trasciende y se comparte con el público. Esté de acuerdo o no con la fórmula, al menos suceden cosas y hacen pensar, incluso la telebasura. ¿Veremos algún día a Matías Prats cortando en seco un titular para decir, "un momento que me llaman"?
Más de uno habría deseado que las maletas "viajaran" en streaming, para no tener que "descargarlas" del maletero. Las mías guardan reposo en el armario. En fin, terminaron las vacaciones después de cargar gustosamente con ellas. Retorno al día a día, vuelvo a la digitalización. Os prometo que el síndrome de Enjutotiene cura y pasar unos días sin internet es sano.
Hablando de streaming. Sigo creyendo que el "futuro" de la música no pasa por las descargas (y la posesión de archivos) sino por la accesibilidad. La música en streaming (como los videos) dependen de que el usuario disponga de: 1. Acceso a los contenidos. O lo que es lo mismo, sin (una buena) conexión a internet no tendrían sentido. 2. Una vez que tienes acceso, deseas encontrar contenidos de calidad (variedad) y sobre todo, dar con lo que buscas. 3. Por último, si eres capaz de proporcionar al usuario una experiencia positiva, tal vez, éste se convierta en tu prescriptor (ya no hablamos sólo de fidelización).
Por cierto, en ese entorno (idílico) no hay sitio para internet de pago. La conexión a la red debería ser un servicio para los ciudadanos o, como algunos se atreven a decir, un derecho fundamental del hombre. En ese futuro, ni las administraciones públicas ni las propias compañías podrán eludir su responsabilidad. ¿O sí?
"Tu rubia. Yo Vega Verde. ¿Qué vas a hacer?". Y se quedan tan anchos. ¿Pero no lo habéis visto? No sé si es consecuencia del calor (o de la crisis) pero este verano hemos asistido al renacer de spots publicitarios que creíamos extintos. Anunciantes sin escrúpulos (o sin presupuesto para rodajes) han desempolvado sus viejas cintas VHS para mostrar de nuevo al mundo eslóganes de un pasado que sólo Youtube se resistía a enterrar. Os voy a confesar algo. Al oir "Tu rubia. Yo Vega Verde" no lo pude evitar. Imaginé a un copy con empacho de películas de Tarzán, "Yo Tarzán. Tú Chita", en su grado más básico de instinto animal. Si ya lo dicen en los pueblos, la cabra siempre tira pal monte.
Y no son los únicos. Que se lo digan a Moussel Gel. Eso es maximizar el presupuesto (de antes de ayer) para arrancarle una sonrisa al director de marketing. La culpa de todo esto la tienen las revistas. Sí, sí, las de tendencias (sobre todo). Llevan años gritando a los cuatro vientos que si se lleva lo retro, que si lo vintage está de moda. ¿Habrá que leer menos?
Cosas de 2009, el año en que no hubo canción del verano. O mejor dicho, la publicidad fue la canción del verano (azul). Si "Ya lo sabía" yo, que "Donde caben dos caben tres". En realidad, hoy quería hablar de esto, pero un informativo se adelantó y ya lo contó. Así que no le voy a dar más vueltas. Vayamos a los formalismos: Queda inaugurada la segunda temporada de Lo Cierto es que. ¿Qué tal las vacaciones?